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Elipsis

Posted on 09 Mayo 2009 by admin

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f. GRAM. Yuxtaposición de dos palabras, de una palabra y una frase o de dos frases, de idéntica categoría gramatical, en la que el segundo miembro desempeña una función explicativa o especificativa del primero

Las aposiciones son largas. Son frases que explican frases que necesitan ser explicadas. O no. Un laberinto dialéctico, con tranqueras que abren puertas, que abren constelaciones, que abren estrellas, que abren lunas, que abren ventanas, que abren posibilidades. Un sin fin de nexos coordinantes, que tienden a lo infinito. (Nótese que la suma de lo finito es igual a lo infinito). Pequeñas magias inútiles, pequeños universos que explican un Universo. No es la corteza del árbol, no es la raíz, no son las hojas ni la fotosíntesis. Es el árbol, un todo. Son detalles innecesarios. Son un color de uñas, no las uñas. No son las perras costumbres, son los perros que van al cielo. No es la tristeza ni las lágrimas, es Patán y Roger. Es el papel metálico del Bon o Bon y el método tácito de cómo comerlo. Es la sorpresa del Jack, la ternura de los sugus verdes claros. No es la semana de la dulzura, es la canción de Fito Paez. No es el pollo al champiñón, es la mano que lo prepara. No es el Hombre Misterioso, ni Enriqueta, ni Ulises, ni la Maga, ni los Buendía. Son las letras, las oraciones, los átomos del libro. No son las sirenas: es el silencio de Kafka. No es la levedad ni el ser, es Anna Karenina. Es un perfume en un determinado momento, en un determinado lugar. No es siempre Fahrenheit. Es dientes, es lengua, es saliva, es labios… esa sonrisa, no otra. Es el ser y el intercambio. Un tu. Un yo. Un nosotros. Es el sabor del café con un marrok. Son combinaciones perfectas: el ying y el yang, la alquimia, las mil y una noches, Ringo y John y Paul y George, los caballos, el hombre y su cámara. No son los abuelos, es Adios Nonino. No es Amadeus, es Salieri. No es la cama, es el sueño. El contexto hace al personaje. El personaje trasciende al contexto. No es una mujer, es la mujer. Y también una mujer, con nombre, con perfume, con hojas, con labios, con ser, con detalles innecesarios que explican pequeñas cosas. Todo.

3 Comments For This Post

  1. Odisea Says:

    Bueno, te lo presto. Pero acordate, todos estamos desnudos debajo de la ropa.

  2. SH Says:

    en la elipse donde viaja el hombre como los planetas alrededor del sol, las elipsis son esas abreviaturas que nos llevan directo al grano. cuando sobran las aclaraciones, el refrán lo dice: no aclares que oscurece, saltamos directo a lo esencial. las elipsis entonces transportan al hombre de su rodar elíptico dominado por la fuerza centrífuga hacia su centro. y así llegamos a los sugus verde claros, a ese perfume que nos devuelve en un minuto al lugar de los hechos, a una sonrisa que es esa y no otra como dice el autor de “elipsis”.

  3. Coronela Says:

    Se olvida que, muchas veces, la elipsis sobra. Porque son los sugus verdes, las chocotortas del cumpleaños y no su cotillón elaborado, donde se esconden las sonrisas eternas.
    La mujer elíptica será misteriosa e interesante, pero la mujer sin elipsis es la mujer absoluta, de los absolutos, de todo. Sin el detalle no existirían ni Roger ni Patán conectados por un relato insomne al que no se hubiera llegado sin las aposiciones.
    Se dicen millones de palabras porque se necesita que el contexto esté en el relato, porque el contexto hace al personaje como hace el personaje si se besa en las vías del tren y no sólo que “se besa”, uno tiene que saber cada sentimiento que amasó esa boca que sonríe para que dentro de cada tranquera que abre se abra un universo no elíptico pero, igual, abstracto.

    En realidad este texto se debería llamar aposición.

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